No es solo ese aparato que te barre y te friega el suelo de casa o de la oficina. Tampoco es únicamente esa máquina que te da el billete de metro en la estación. En Japón ya hay robots que ofrecen cuidados a parte de su envejecida población. No es lo mismo, pero falta poco para que sea muy parecido. Es la robotización, una nueva revolución industrial que ya empieza y que avecina cambios importantes en las empresas y en el mercado laboral.

La amenaza del llamado “apocalipsis robótico” ha llevado al Parlamento Europeo a instar a la Comisión a legislar sobre esta materia. Las ventas de robots crecen anualmente un 17% y se espera que a corto plazo, afecte a los empleos menos cualificados y a sectores como la atención al cliente (los llamados bots), la asistencia remota o los procesos de pago, como hemos visto en los supermercados y farmacias donde desaparecen las cajas, los reponedores o los mozos de almacén. Imponer una tasa por robot a cada empresa y extender la renta universal a la población más vulnerable a la automatización son algunas de las ideas que barajan los diputados europeos.

El llamado “apocalipsis robótico” lo recoge un estudio elaborado por la Oxford Martin School, con el apoyo de Citi. En ese informe, Technology at work v2.0. The future is Not What it Used to Be, los expertos economistas dicen que de aquí a 20 años el 57% de los empleos en países de la OCDE tiene serio riesgo de acabar automatizados. Al poner el zoom, los resultados son dispares, pero igualmente llamativos: el riesgo en China es del 77%, en Etiopía alcanza el 85%, en Reino Unido baja hasta el 35% y en Estados Unidos se queda en el 47%.

Los doctores Carl Benedikt Frey y Michael Osborne, dos de los economistas que están detrás del informe, hilvanaron su tesis en 2013. Ya en 2016 llegó otro informe de la OCDE con una metodología más pulida que tiene en cuenta lo heterogéneo de las tareas. Este documento habla de un peligro real de automatización del 9% de los puestos como media de 21 países de la OCDE. Sin embargo, las cifras son muy distintas según el nivel educativo con tasas de más del 50% para quienes tienen estudios primarios o menos y que se reduce prácticamente a la nada entre aquellos que tienen estudios superiores.

En este estudio sí hay datos concretos de España. Aquí el peligro de robotización alcanza el 12%. Es el más alto junto a Austria y Alemania, ¿por qué? Básicamente porque influye la organización de los centros de trabajo y el nivel previo de robotización. Como aquí es menor, hay más potencial. De ahí que veamos a Corea del Sur en la cola, con un 6%.

El riesgo de la robotización del trabajo en cada país

 

En el informe de Oxford se apunta como solución para paliar el proceso la inversión en educación. Está claro que eso lo corrobora el segundo estudio. Pero, ¿y si el proceso es imparable?

Hay quien cree que esta revolución no es como las otras. En la Inglaterra que comenzaba a industrializarse, muchos campesinos se quedaron sin empleo. Se comenzaban a automatizar tareas y, sin embargo, comenzaron a surgir nuevas necesidades que requerían nuevos empleados con nuevas habilidades.

El McKinsey Global Institute dibuja en Independent work: choice, necessity and the gig economy un futuro mercado laboral atomizado en el que se trabaja por proyectos. Un ecosistema plagado de autónomos que eligen la tarea en la que quieren trabajar y que se verán remunerados según el prestigio que vayan ganando en la red.

Este trabajo ve 4 tipos de trabajador independiente:

  • El 30% son agentes libres que eligen trabajos independientes y lo transforman en su principal fuente de ingresos
  • El 40% picotean ocasionalmente de esta fuente. Usan este tipo de trabajos como una fuente suplementaria de ingresos.
  • El 14% son “Reluctants”, reacios a hacer este tipo de trabajos. Aunque hacen alguno, prefieren ir a lo tradicional.
  • El 16% no necesita económicamente realizarlos, pero los ofrecen.

Las plataformas digitales son el escaparate para estos trabajadores. El 15% de los profesionales declara haber recibido ingresos de alguno de estos instrumentos. Estas ofrecen exponer las habilidades y un sistema de pagos y cobros. En resumen, más visibilidad y comodidad en el papeleo a cambio de una comisión.

En España estos trabajadores independientes son entre 7 y 12 millones. En Estados Unidos llegan hasta los 68 millones.

La cuestión es si esos pequeños trabajos atomizados de alto valor añadido, de profesionales preparados, algún día también podrán ser automatizados. ¿Tú qué crees?

Descargar infografía "El riesgo de la robotización del trabajo en cada país" Descargar

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